sábado, julio 31, 2010

La teoría evolucionista del conocimiento*

POR MARIO ROSALDO



A continuación presentamos el esbozo de una idea que publicamos hace dos años. Se relaciona con un estudio crítico que hicimos en 2007 del libro de Karl Popper, La responsabilidad de vivir[1], pero no incluimos aquí nada al respecto, excepto la sorpresa que nos causó hallar en el libro de Julio Verne lo que parece una afortunada anticipación de la teoría evolucionista del conocimiento, y casi con las mismas palabras de Popper.

Obviamente nos preguntamos en seguida si Popper sabía de esta aparente coincidencia o no. Nuestro propósito no fue entonces, y no lo es todavía ahora, indagar sobre esta curiosidad, más bien sólo queríamos señalar el hecho: es una intuición que no es estrictamente literaria, pues se fundamenta en una seria investigación del estado de cosas que existía en la geología de la época en que Verne escribió estas precisas e impresionantes palabras.

Cualquiera puede dejar libre su imaginación y preguntarse, por ejemplo, si esta tesis del profesor Lidenbrock era ya sostenida por los científicos en la segunda mitad del siglo XIX (y, por tanto, Verne no habría hecho otra cosa que parafrasearlos) o, en caso contrario, preguntarse el por qué no fue tomada en serio entonces o después. Acaso se prefiera mantener la duda y esperar desentrañar el misterio más tarde, u olvidarse del asunto completa e inmediátamente.

Nuestra opinión, muy general, sería la siguiente: Como buen kantiano, Popper habría creído en esa intuición o conocimiento a priori, que él solía llamar conjetura. Y no sólo porque tenía en alta consideración el pensamiento einsteiniano, el cual, buscando nuevos puntos de partida, unía la intuición matemática con la experiencia, con el conocimiento práctico de los objetos de la realidad, sino también porque así lo expresaba el propio Popper al referirse a la existencia de un «saber» en la naturaleza, en el libro que hemos mencionado.

Dejamos, pues, al lector que ordene sus ideas como juzgue apropiado; para ello, exponemos aquí los textos en castellano y el original en fracés de Julio Verne. En cuanto a la teoría de Popper, sugerimos consultarla en cualquiera de sus libros conocidos, o en la interesante introducción al pensamiento popperiano escrita a fines de los noventa por Enríque Suárez-Íñiguez[2].

«— Hé aquí lo que decido, respondió el profesor Lidenbrock dándose importancia; que ni tú ni nadie sabe de manera cierta lo que ocurre en el interior del mundo, dado que apenas se conoce la docemilésima parte de su radio; que la ciencia es eminentemente perfectible y que cada teoría es destruida incesantemente por otra teoría nueva. ¿No se creyó, hasta Fourier que la temperatura de los espacios interplanetarios disminuía siempre poco a poco, y no se sabe hoy que los más grandes fríos de las regiones etéreas no rebasan cuarenta o cincuenta grados bajo cero? ¿Y por qué no pasaría lo mismo con el calor interno? ¿Por qué, a una cierta profundidad, no alcanzaría un límite insuperable, en lugar de elevarse hasta el grado de fusión de los minerales más refractarios?»[3].
«— Voici ce que je décide, répondit le professeur Lidenbrock en prenant ses grands airs ; c’est que ni toi ni personne ne sait d’une façon certaine ce qui se passe à l’intérieur du globe, attendu qu’on connaît à peine la douze millième partie de son rayon ; c’est que la science est éminemment perfectible et que chaque théorie est incessamment détruite par une théorie nouvelle. N’a-t-on pas cru jusqu’à Fourier que la température des espaces planétaires allait toujours diminuant, et ne sait-on pas aujourd’hui que les plus grands froids des régions éthérées ne dépassent pas quarante ou [42]cinquante degrés au-dessous de zéro ? Pourquoi n’en serait-il pas ainsi de la chaleur interne ? Pourquoi, à une certaine profondeur, n’atteindrait-elle pas une limite infranchissable, au lieu de s’élever jusqu’au degré de fusion des minéraux les plus réfractaires ?»[4].

«— La ciencia, mi amigo, está hecha de errores, pero de errores que es bueno cometer, pues nos llevan poco a poco a la verdad».[5].
«— La science, mon garçon, est faite d’erreurs, mais d’erreurs qu’il est bon de commettre, car elles mènent peu à peu à la vérité. ... [197]»[6].




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NOTAS:



[1] Popper, Karl; La responsabilidad de vivir, escritos sobre política, historia y conocimiento; Ediciones Altaya; Barcelona 1998.

[2] Suárez-Íñiguez, Enrique; La fuerza de la razón, introducción a la filosofía de Karl Popper; Editorial Patria/Nueva Imagen; México 1998.

[3] Jules Verne, Voyage au centre de la Terre (1864), VI, pp. 41-42. Traducción nuestra.

[4] Ibíd. Original en francés.

[5] Jules Verne, Voyage au centre de la Terre (1864), XXXI, pp. 196-197. Traducción nuestra.

[6] Ibíd. Original en francés.



*La primera versión de este artículo se publicó en italiano en el blog Pensiero architecturatto, el 26 de noviembre del 2008.

1 comentario:

  1. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    TE SIGO TU BLOG




    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...


    AFECTUOSAMENTE
    MARIO

    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER Y CHOCOLATE.

    José
    Ramón...

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